A Néstor el Heredero de Perón y Evita
El Barco que había dejado el general, navegaba por
turbias aguas
A quiénes llamaban el nuevo capitán, asociado y no
combatiendo al capital
A los más románticos e idealistas, como a los más
jóvenes, no nos daba garantía
Parecía que la gran Argentina, encallaba sin rumbo,
en las costas de la anarquía
Los vientos de la desigualdad, la pobreza y la
injusticia, pintaban el cielo del fin de las ideologías
Tu mirada esquiva, tu voz al borde del colapso,
golpe en la frente, tropezón no es caída
Fue verdad no más, aquello de no dejar tus
convicciones en la esquina
Recuperaste la plaza, la memoria y la justicia,
hiciste bajar el cuadro, sin dudarlo
Te paraste, mano a mano, frente al fondo, dejamos
de estar de rodillas
El océano de la política, ya no se tragaba barcos
timoratos, menos si eran conducidos
Por titanes, a veces, toscos y crispados, realzando
el valor de la lucha, como consigna
Calaste hondo, sin ambages, cómo otrora no lo
hacían desde hace cuanto
Recordando nuestros orígenes latinoamericanos, que
nunca debimos olvidarnos
Cómo hijo de esa casta sagrada, que dios envía cada
tanto
Un peronista, como primer mandatario
Fábricas recuperadas, dignidad en la mano
Inclusión y trabajo, fin a la especulación y el
agio
Sí para algunos, dudas quedaban, comprometiste a tu
mujer y compañera
Y ahí se nos animaron, a mostrarnos los dientes,
los descendientes
De los que bombardearon la plaza y ganaron el
mundial torturando
Socios crápulas, de los que Perón llamaba la
oligarquía terrateniente
Dueños de pasquines, con sangre inocente,
transformados en diarios
Decían ser el campo y no eran más que unos cuantos
Y nuevamente tus dotes, del conductor esperado, por
quiénes no vimos el avión negro
Había llegado tu tiempo, el de la verdad relativa,
el que pregonaba las mil flores
Y el renacer de la militancia, de las marchas y de
las movilizaciones
Por mas que te dijeran, loco, autoritario, furia o
crispado
Heredero en cuerpo y alma, de un movimiento, que
tras la ida del fundador
Sí lo teníamos enfermo de algo, era del corazón
Ese que lo entregaste a la causa, a pesar de cuanto
te extrañen, Cristina, Florencia y Máximo
Tu nombre siempre en alto compañero, de aquí en
adelante, los pasemos que demos
Estarán signados por esta segunda etapa de
peronismo del primer pingüino, que vuela alto
Y en esa inmensidad del cielo, habrá dolor, llanto,
recuerdos, pero tu rostro estampado, como insignia, entre los de Perón
y Evita, nos dará fuerzas para quiénes continuemos, un tiempo más
Y sigamos este loco sueño, del país en serio, con
verdad y justicia, inclusión social y unidad latinoamericana,
conducida y no administrada, por políticos militantes
Por los hijos, de Perón y de Evita, y ahora,
también de Néstor.
Francisco Tomás González
Cabañas
Escritor
www.franciscotgc.com.ar